El tiempo pasa volando, y Sergio crece a la velocidad de la luz; cada día aprende cosas nuevas que nos sorprende. Su mundo debe ser cuanto menos feliz, él se lo pasa genial charlando a su manera y practicando las nuevas cosas que va descubriendo solito. Aunque nos da mucha guerra, nos lo compensa con su estado de humor y su descaro.
Nuestro pequeño gran Sergio se está haciendo grande y, de verdad, creeroslo, no nos da tiempo ni a darnos cuenta.
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